Cada año en noviembre, tiene lugar en Lyon el festival de BELLAS LATINAS. Este año ha sido invitada la cubana KARLA SUAREZ que venía desde LISBOA donde vive ahora, a presentar su último libro “Objetos perdidos” que acaba de ser traducido al francés. Dio un salto hasta la Biblioteca Internacional de Grenoble donde llegó tiroteando en un día nevado y frío que no le gustó mucho.
| Extracto de Internet |
Karla es muy simpática,
muy risueña, se anima y habla con las manos. Es una gran profesional de la
comunicación, da clases de escritura en Madrid y Lisboa. Comprobamos que es
ingeniera de formación. Su discurso estaba muy bien construido: empezó a hablar
de su libro y después de su escritura.
Para esta novela partió de
un hecho real (le robaron su bolso en la misma trampa que cuenta) y encontró
interesante situarla cerca de la Sagrada Familia ya que habla de una familia
descompuesta. Su novela se desarrolla en cinco días, es una novela sobre la
renuncia y las pérdidas.
La
heroína, la cubana Giselle, quiere ser bailarina y lo sacrifica todo. Se
encuentra sola y perdida en Barcelona con la esperanza de encontrar a un amigo
suyo. Saludamos el ingenio cubano frente a la situación y notamos que para
Karla también el baile es de mayor importancia. Aquí se le puede ver como
enlace entre los días en la calle y el pasado.
Al mismo tiempo, partiendo
del caso de una cartera que encontró llena con documentos y fotografías y que
llega a ser una obsesión para Giselle, Karla habla de otro tema que veo más
fuerte, la identidad y la maternidad. La estancia barcelonesa
permite repasar y explicar la vida anterior.
Dice Karla que los cuentos
nacen de cualquier cosa (de una canción, de algo que acaban de contarle, de una
noticia de la actualidad…). Y añade que llegan y se imponen y que además llegan
con la forma que van a tener. Parece un proceso automático que ella llama
«pulsación». Por otro lado, afirma que debe escribir y escribir, que le toca
trabajarlos.
Interesante es su vínculo con
la música que llena su vida. Dice que sus personajes suelen escuchar música,
sea de la calle (piense aquí, entre tantos, al castañeteo), de la radio o de
casa; gracias a la música entra en el mundo de sus personajes. Antes de escribir
elige la música que la acompañará, a ella y a sus personajes. Aquí para
corresponder a su personaje principal escogió una música alegre y una escritura
de frases cortas que evocarán los pasos cortos y los saltos de una bailarina. Todas
esas músicas una vez acabadas la novela las graba en una banda sonora que cada
uno puede escuchar.
Para terminar, habló de su obra en general.
Resulta que considera sus cuatro primeras novelas (Silencios, La viajera, Habana año cero, el Hijo del Héroe) como una sinfonía, la sinfonía habanera.En estas novelas habla de Cuba y en cada una se puede notar un guiño entre los personajes (por ejemplo, la mochila). Dice que, con “Objetos perdidos”, está empezando una nueva sinfonía, la sinfonía de las artes, pero por supuesto no quiso revelar el tema de su próximo libro ni cual es el guiño o el enlace que ha introducido.
Dijo también lo
interesante que encuentra en colaborar en el programa de Radio Ambulante, un
podcast que cuenta las historias de América latina y «ofrece un retrato sonoro
del continente y de cualquier lugar donde se habla español». Un proceso que
permite difundir el habla español y su literatura.
Un gran aplauso amistoso
concluyó el encuentro.
Juanita
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