Aprovechando el miércoles y las Puertas Abiertas de español, algunos niños se reunieron en el primer piso de Belmont para disfrutar de una alegra piñata. Fue un descubrimiento para algunos, pero un placer para todos, ya que el objetivo es romper la piñata para recoger caramelos.
¿De dónde viene esa costumbre?
No tiene un origen muy claro.
Algunos piensan que proviene de China, donde se
rompían estatuillas de animales para festejar el Año Nuevo. Fue Marco Polo que
llevó la piñata a Italia: durante las vendimias, se colgaba una jarra de
arcilla llena de golosinas en lo alto de un poste para después romperla con un
bastón y recoger los regalos que contenía.
Otros piensan que fue llevada a España y a
Sicilia por los árabes.
Para
otros aún, su origen es precolombino: relatos aztecas y mayas mencionan rituales
dedicados a la fecundidad y a la abundancia.
Cuando
los españoles llegaron a Mexico en el siglo XVI, añadieron una tradición
cristiana, fusionando las costumbres locales con las costumbres europeas para
crear una nueva práctica que mezcla mito y historia.
De hecho, la piñata se transformó con el tiempo,
evolucionando de un objecto de cerámica llena de semillas usado en
celebraciones agrícolas a un objeto festivo y simbólico que conocemos hoy,
utilizado durante las fiestas de Navidad en Mexico o en cumpleaños en otros
países.
Las reglas del juego
Tradicionalmente, la piñata tiene una forma de
estrella. El centro representa el diablo y los siete picos son los pecados
capitales (soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza).
Danièle Alaux
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