martes, 26 de mayo de 2026

La ruta de los cafés

                                                     Gran Café Gijón 


            Inicialmente concebido como un lugar de reunión para los asturianos en Madrid, el café pronto comenzó a atraer a escritores, artistas y actores gracias a su céntrica ubicación y su ambiente bohemio. Durante las primeras décadas del siglo XX, el Gijón ya se consolidaba como un punto neurálgico de la vida cultural madrileña.

Las tertulias, esos encuentros informales donde se discutían ideas sobre arte, literatura, política y sociedad, se convirtieron en el alma del café. Durante la Edad de Plata de la cultura española (finales del siglo XIX y principios del XX), muchas figuras clave frecuentaron el lugar:

·         Ramón María del Valle-Inclán, maestro del esperpento, era conocido por participar en apasionadas discusiones en el Gijón.

·         Federico García Lorca, quien pasó por allí durante su estancia en Madrid, conectó con otros poetas de la Generación del 27.

·         Pío Baroja, aunque de carácter reservado, también dejó su huella en las mesas del café.  

Tras la Guerra Civil, el Café Gijón se mantuvo como un refugio intelectual, aunque con cierto control del régimen franquista. En esos años, continuó siendo un punto de encuentro para escritores como Camilo José Cela o Blas de Otero, y también para actores y cineastas que buscaban un espacio donde respirar algo de libertad creativa.

En el ámbito cinematográfico y teatral, directores como Luis Buñuel y actores como Fernando Fernán Gómez también fueron habituales. Además, el café acogía a escritores internacionales que visitaban Madrid, consolidándose como un lugar de intercambio cultural.

Hoy, el Café Gijón sigue siendo un símbolo de la cultura madrileña. Su decoración mantiene el espíritu de finales del siglo XIX y principios del XX, con espejos, mesas de mármol y su emblemática terraza en el Paseo de Recoletos. Aunque ya no se celebran las mismas tertulias literarias con la intensidad de antaño, el lugar conserva su aura como templo de la bohemia.

·         Se dice que Camilo José Cela escribía a menudo en el café y que parte de su novela La colmena está inspirada en los personajes y conversaciones que observaba allí.

·         En 1950, se instituyó el «Premio Café Gijón», uno de los certámenes literarios más antiguos de España, dedicado a novelas inéditas.

El Café Gijón es mucho más que un café: es un fragmento vivo de la historia cultural española, un espacio que ha visto pasar a generaciones de artistas y un testigo de los cambios sociales e intelectuales de más de un siglo.

El Gran Café Comercial 

            El emblemático Café Comercial, el más antiguo de Madrid se inauguró en 1887 ( un ejemplo característico de los cafés del periodo de la Restauración) y a lo largo de más de un siglo se convirtió en el punto de encuentro clave de los intelectuales de cada momento: por allí pasaron Antonio Machado, Camilo José Cela, Gloria Fuertes o Rafael Sánchez-Ferlosio, entre muchos otros nombres. El libro Café Comercial, la casa de todos (2022, Muddy Waters Books) recopila las anécdotas y vivencias más destacables contadas por quienes estuvieron entre sus paredes.

Con una ubicación privilegiada, en la famosa glorieta de Bilbao, cuando traspasas ahora sus puertas giratorias de bronce te recibe un ambiente bohemio de paredes de espejos, lámparas restauradas estilo Art Decó y mesas de mármol que en un pasado custodiaron algunos de los personajes más célebres de la cultura.

En su refinada sala revestida de mármol se jugaban apasionantes partidas de ajedrez.

En 2017 ha sido restaurado, incorporando comidas y cenas.

Café Barbieri

 


            En la esquina de la calle del Ave María con la travesía de la primavera, existe un café desde el año 1902 como el vecino teatro Barbieri abierto en 1880. Lo sorprendente del lugar es que hoy en día podemos contemplar cómo fue hace más de cien años, con sus divanes y las mesas de mármol, las molduras del techo, sus columnas de hierro, espejos en las paredes y la musa Erato que parece presidir desde la altura todo lo que allí sucede.

El café de Barbieri era un café de barrio, concretamente del de Lavapiés y en su época del Ave María, cuando Madrid era mucho más pequeño.

El Café Barbieri ha sido escenario central de la película El Sur, de Víctor Erice, rodada en 1983, y también se le menciona en la novela Travesuras de la niña mala, del escritor Mario Vargas Llosa.

La Pecera 

'La Pecera' está situada en la planta baja del Círculo de Bellas Artes en un magnífico exponente de la arquitectura de primeros del siglo XX, obra del más representativo arquitecto de la época, Antonio Palacios. Esta obra fue declarada Monumento histórico Artístico nacional en 1981;

El café fue inaugurado en 1926 siguiendo la línea arquitectónica y decorativa de los grandes cafés europeos de principios del siglo XX.

Se trata de una sala decorada con columnas neoclásicas, frescos, lámparas, esculturas y pinturas murales de Ramón Zaragoza, oleos de Muños, Degrain y José Aguilar. Una de sus piezas más representativas es la escultura de 'El Salto de Léucade', del vallisoletano Moisés de la Huerta, que ganó el premio internacional de Roma.



lunes, 25 de mayo de 2026

Crimen perfecto

Había estudiado todos los libros de Conan Doyle cuando estaba en la biblioteca del Barbican en Londres . Había memorizado las insuperables habilidades de deducciones de Sherlock Holmes y  pensaba ya estar listo para hacer el crimen perfecto. En su apartamento que estaba compartiendo con unos exiliados latinoamericanos en Europa, había inventado su venganza. Desde niño escuchaba historias sobre la República Dominicana cuando cientos de dominicanos fueron encarcelados y torturados por los secuaces del dictador Trujillo apoyado por los Estados Unidos. Su abuelo era un sobreviviente mutilado por el resto de su vida. Tenía cicatrices permanentes en su cuerpo y solía decir “pero es culpa de los Estados Unidos”.
Ir a República Dominicana, encontrar un tótem de la mitología taína, y debido a su adoración obtener su ayuda para convencer a un turista norteamericano encontrado en una playa del mar Caribe de poder escalar el Pico Duarte. Con el cambio climático era invierno y el vengador extendió las manos a la obra del tótem, el Cemi era particularmente poderoso.
El turista norteamericano se encontró tiritando de frio y después este pobre hombre murió congelado, los ojos clavados como si fueran moldes de cera como durmiendo en un congelador lleno de hielo. Ahora tenía que borrar las pruebas de la infamia, sus huellas en  el sendero que llevaba al Pico Duarte.

El vengador se sentía un poco raro en la playa Rincón, y su ambiente de paraíso. Tenía que ser una penitencia, encontrarse un poco en el infierno. En una iglesia transfirió todas sus monedas británicas delante de la estatua de San Dominico la que estaba reemplazada por un recaudador, compró un radiador con sus últimos dólares y se encerró en la habitación del hotel.
Elijó la calefacción máxima del aparato y el calor se hizo insoportable. Ahora se encontraba sin una sola moneda para tomar agua fría y evaporar el calor fatal por su cuerpo.

         Magdalena

Extraída de https://picoduartetours.com/