Gran Café Gijón
Inicialmente concebido como un lugar de reunión para los asturianos en Madrid, el café pronto comenzó a atraer a escritores, artistas y actores gracias a su céntrica ubicación y su ambiente bohemio. Durante las primeras décadas del siglo XX, el Gijón ya se consolidaba como un punto neurálgico de la vida cultural madrileña.
Las tertulias, esos encuentros informales donde se
discutían ideas sobre arte, literatura, política y sociedad, se convirtieron en
el alma del café. Durante la Edad de Plata de la cultura española (finales del
siglo XIX y principios del XX), muchas figuras clave frecuentaron el lugar:
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Ramón María del Valle-Inclán, maestro del esperpento, era conocido por participar en apasionadas
discusiones en el Gijón.
·
Federico García Lorca, quien pasó por allí durante su estancia en Madrid, conectó con otros
poetas de la Generación del 27.
· Pío Baroja, aunque de carácter reservado, también dejó su huella en las mesas del café.
Tras la Guerra Civil, el Café Gijón se mantuvo como
un refugio intelectual, aunque con cierto control del régimen franquista. En
esos años, continuó siendo un punto de encuentro para escritores como Camilo
José Cela o Blas de Otero, y también para actores y
cineastas que buscaban un espacio donde respirar algo de libertad creativa.
En el ámbito cinematográfico y teatral, directores
como Luis Buñuel y actores como Fernando Fernán Gómez también
fueron habituales. Además, el café acogía a escritores internacionales que
visitaban Madrid, consolidándose como un lugar de intercambio cultural.
Hoy, el Café Gijón sigue siendo un símbolo de la
cultura madrileña. Su decoración mantiene el espíritu de finales del siglo XIX
y principios del XX, con espejos, mesas de mármol y su emblemática terraza en
el Paseo de Recoletos. Aunque ya no se celebran las mismas tertulias literarias
con la intensidad de antaño, el lugar conserva su aura como templo de la
bohemia.
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Se dice que Camilo José Cela escribía a menudo en el café
y que parte de su novela La colmena está inspirada en los personajes
y conversaciones que observaba allí.
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En 1950, se instituyó el «Premio Café Gijón», uno de los
certámenes literarios más antiguos de España, dedicado a novelas inéditas.
El Café Gijón es mucho más que un café: es un fragmento vivo de la historia
cultural española, un espacio que ha visto pasar a generaciones de artistas y
un testigo de los cambios sociales e intelectuales de más de un siglo.
El Gran Café Comercial
El
emblemático Café Comercial, el más antiguo de Madrid se inauguró en 1887 ( un
ejemplo característico de los cafés del periodo de la Restauración) y a lo
largo de más de un siglo se convirtió en el punto de encuentro clave de los
intelectuales de cada momento: por allí pasaron Antonio Machado, Camilo José
Cela, Gloria Fuertes o Rafael Sánchez-Ferlosio, entre muchos otros nombres. El
libro Café Comercial, la casa de todos (2022, Muddy Waters
Books) recopila las anécdotas y vivencias más destacables contadas por quienes
estuvieron entre sus paredes.
Con una ubicación privilegiada, en la
famosa glorieta de Bilbao, cuando traspasas ahora sus puertas giratorias de
bronce te recibe un ambiente bohemio de paredes de espejos, lámparas
restauradas estilo Art Decó y mesas de mármol que en un pasado custodiaron
algunos de los personajes más célebres de la cultura.
En su refinada sala revestida de mármol
se jugaban apasionantes partidas de ajedrez.
En 2017 ha sido restaurado, incorporando
comidas y cenas.
Café Barbieri
En la esquina de la calle del Ave María con la travesía de la primavera, existe un café desde el año 1902 como el vecino teatro Barbieri abierto en 1880. Lo sorprendente del lugar es que hoy en día podemos contemplar cómo fue hace más de cien años, con sus divanes y las mesas de mármol, las molduras del techo, sus columnas de hierro, espejos en las paredes y la musa Erato que parece presidir desde la altura todo lo que allí sucede.
El café de Barbieri era un café de barrio,
concretamente del de Lavapiés y en su época del Ave María,
cuando Madrid era mucho más pequeño.
El Café Barbieri ha sido escenario central de la
película El Sur, de Víctor Erice, rodada en 1983, y
también se le menciona en la novela Travesuras de la niña mala, del
escritor Mario Vargas Llosa.
La Pecera
'La Pecera' está situada en la
planta baja del Círculo de Bellas Artes en un magnífico exponente de la arquitectura de
primeros del siglo XX, obra del más representativo arquitecto
de la época, Antonio Palacios. Esta obra fue declarada Monumento
histórico Artístico nacional en 1981;
El café fue inaugurado en 1926
siguiendo la línea arquitectónica y decorativa de los grandes cafés europeos de
principios del siglo XX.
Se
trata de una sala decorada con columnas neoclásicas, frescos,
lámparas, esculturas y pinturas murales de Ramón Zaragoza,
oleos de Muños, Degrain y José Aguilar. Una de sus piezas más representativas
es la escultura de 'El Salto de Léucade', del
vallisoletano Moisés de la Huerta, que ganó el premio internacional de
Roma.
