La semana pasada pudimos leer la obra de Don Santiago. Juanita ya escribi algo que podemos leer abajo en este blog a la fecha del 22 de febrero. Ahora aquí está la de Marielle.
A la manera de Quino...
...en un sueño de Quino
De repente ...
la tierra paró de girar... los parajos pararon de cantar... las flores de crecer...
los vientos y los oceanos se calmaron...
todo se paralizó... como si la vida ya no existió...
De repente... no ruido màs... no movimiento màs...
todo se borró... las montañas se hundieron...
los arboles encogieron hasta sus raices...
los rios refluyeron hasta dentro de sus fuentes...
los seres vivos se perdieron por las cuevas y por las galerias, a travès de todas las fisuras, de todos los intersticios del suelo... Todo desapareció...
como si la naturaleza y la humanidad estuvieron aspiradas...
aspiradas por el centro, por el vientre de la tierra...
y... todo se detuvo...
Fue un gran desierto silencioso... Pero...
De repente...
la tierra volvió a su movimiento giratorio , volvió a su rapidez increible...
seguida por las planetas y el sistema solar, por las estrellas y las galaxias...
seguida por el material cosmológico, por el universo entero...
en una grande y vertiginosa efervescencia...
todo estando aspirado dentro un terrorífico y interminable agujero negro...
Y esto dura, dura, dura... El tiempo se pierdió tambièn, como si fuera el tiempo de la eternidad...
Cuando... De repente... todo se calmó, todo se paró...
Y en una deflagración de colores, de musica, de alegria y de cantos de parajos
salió de la luz una niña sonriente, morena con un lazo rojo y una mirada decidida,
de pie sobre el globo terrestre llevando en alto una pancarta:



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