El camino al trabajo.
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Nuestra compañera Malliga vio la película SIRÂT en septiembre y nos cuenta la historia.
También escribió su critica.
Este año 2025, la película titulada SIRÂT fue seleccionada como mejor ficción en el Festival de Cannes. Esta película a la vez dramática y épica está en versión original española y subtitulada en francés, pero los actores principales hablan francés e inglés.
SIRÂT, realizada por el director Hispano-Francés Óliver LAXE es una película sobre la actualidad, es apocalíptica, poderosa y cruda y cuenta el dramático viaje de un padre y su hijo de 12 años acompañados de su perra Pipa. Los tres compañeros están buscando a Mar, la hija de Luis y hermana de Esteban. El padre y su hijo están repartiendo folletos en inglés con la foto de Mar para anunciar su desaparición. Mar desapareció cinco meses antes en una fiesta, más precisamente una rave, es decir una fiesta en la cual los jóvenes que suelen tener entre veinte y treinta años bailan al ritmo de una música tecno o electrónica muy ruidosa y a veces consumen alcohol, drogas o éxtasis y sustancias alucinógenas como el LSD.
Un grupo de raveros dice a Luis y a su hijo que no era imposible que Mar se fuese a otra rave en el sur de Marruecos cerca de Mauritania. Este grupo marginal está compuesto de cinco personas : Bigui, Jade, Josh, Stef y Tonin que tienen algo como cuarenta años. En el grupo hay dos personas con discapacidad, Bigui a quien le falta una mano y Tonin una pierna. Podemos ver y sentir la fragilidad, la sensibilidad y la humanidad de las cinco personas que viajan hacia las tinieblas. Un grupo de muchos soldados pide a los raveros evacuar el lugar situado en medio de los campos desérticos de Marruecos. Bigui, Jade, Josh, Stef y Tonin no quieren obedecer y seguir a los soldados y se escapan del convoy militar. Luis, el padre, su hijo Esteban y Pipa, la perra, siguen en una furgoneta el grupo de los cinco raveros que intentan convencer a Luis y a su hijo que no los sigan. Luis se niega a volver atrás y se aventura más adentro en el desierto marroquí. Uno de los dos grandes vehículos queda estacado en una carretera de montaña. Con la ayuda de Luis, el grupo de raveros logra liberarlo. Mientras tanto, la furgoneta de Luis cae en un barranco provocando la muerte de Esteban y de Pipa. Luis está devastado por el trágico fin de su hijo y sumido en una tristeza profunda se va vagando completamente solo por el desierto. Al amanecer, dos raveros, Jade y Stef acuden a su rescate.
Después Luis y los raveros continúan su viaje a través del desierto a pesar de que Luis no quiere abandonar el cuerpo de su hijo en el precipicio. Todos se ponen marcha buscando a alguien que los pueda ayudar y se encuentran con un joven pastor que huye al verlos acercándose. Muy desconcertados, se sientan en un lugar aislado y consumen algunas drogas alucinógenas. Jade baila en trance y pisa una mina que estalla y la proyecta en el aire. Tonin intenta ayudarla y muere él también al acercarse del cuerpo sin vida de su amiga. Los cuatro supervivientes se dan cuenta de que están en un gran campo minado. Por lo tanto, el grupo intenta llegar a una zona rocosa y más segura. Para lograr su objetivo, el grupo utiliza uno de los dos camiones sin conductor para abrir el paso a través de un camino hasta la zona rocosa. El camión se abrasa al pasar por encima de una mina. El grupo repite la misma operación con el segundo camión pero el resultado es el mismo. Solo y perdido, Luis camina hacia la zona más segura y logra llevar salvo. El ravero Bigui sigue a Luis, pero explota en otra mina. Por milagro, Stef y Josh acaban por llegar hasta donde está Luis. Cuando acaba la película, vemos a los tres supervivientes sentados en el techo de un tren junto a centenas de otros viajeros.
SIRÂT se refiere a una palabra en árabe que se cita en el Corán. SIRÂT expresa la idea del camino de dedicación, el camino recto, el camino del bien, en particular el puente que va del infierno al paraíso según los discursos religiosos. Los creyentes deben cruzar este puente el día del Juicio Final para alcanzar el paraíso. Es una especie de purgatorio
SIRÂT se rodó principalmente en el inmenso y árido desierto marroquí. Esta ficción divide a los críticos cinematográficos y a los espectadores que expresan opiniones muy diversas. Los críticos de cine han comparado SIRÂT con muchas otras películas.1 Nadie puede ser indiferente porque en SIRÂT surge una atmósfera psicodélica, enigmática y mística que causa una onda de choque y una carga emocional que produce sorpresa, tensiones y emociones fuertes. Podemos sentir todo tipo de riesgos y de amenazas. En algún momento se oye una radio que anuncia el inicio de la Tercera Guerra Mundial. Estamos dentro de la película y temblamos con cada explosión de mina anti persona que mata a la primera protagonista y después a dos compañeros suyos. SIRÂT genera un miedo colectivo con el cual sentimos el fin de nuestra civilización. Es un viaje infernal en el cual se experimentan y se expresan varios tipos de emociones. Hay que notar otro detalle que no parece importante, uno de los raveros canta en francés «Le Déserteur» (El Desertor) de Boris VIAN. Este poema, de marcado compromiso político, promueve el antimilitarismo. «Le Déserteur» es un himno a la Libertad y a la Paz. En los años sesenta, esta canción se convirtió en símbolo de la lucha contra la Guerra de Vietnam. Por ejemplo Joan Baez y otros la cantaron.
En conclusión es importante subrayar la analogía entre el destino de los personajes y los preceptos de la religión islámica. La alusión a la predestinación que representa unos de los fundamentos de la fe musulmana llama la atención particularmente en una de las secuencias de la película SIRÂT. En la ficción, podemos ver un antiguo televisor de los años sesenta funcionando y mostrando una imagen en la cual los musulmanes practican la peregrinación en la Meca, un acto con que se culmina su vida religiosa. Los musulmanes realizan uno de los rituales que consiste en dar sietes vueltas (tawaf) a la Kaaba (una construcción cúbica) que simboliza a la vez el mundo sagrado y el mundo profano. Óliver LAXE considera SIRÂT como «un camino interior que te empuja a morir antes de morir».
1 a. «LE SALAIRE DE LA PEUR – VO 1953 / EL SALARIO DEL MIEDO» de Henri-Georges CLOUZOT b. «EASY RIDER – VO 1969 / BUSCANDO MI DESTINO» de Dennis HOPPER y Peter FONDA c. «THE DEER HUNTER – VO 1978 / VOYAGE AU BOUT DE L’ENFER / EL FRANCOTIRADOR (Latinoamérica) / EL CAZADOR (España)» de Michael CIMINO d. «APOCALYPSE NOW – VO 1979 / APOCALIPSIS AHORA Y APOCALIPSIS NOW» de Francis FORD COPPOLA e. «MAD MAX: FURY ROAD - 2015 / MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA» de George MILLER f. «LAS MIMOSAS – VO 2016 / MIMOSAS, LA VOIE DE L’ATLAS» de Óliver LAXE
Malliga
“Cuando fui a Milán, aún no había regresado a Colombia ni a Latinoamérica, estaba muy desconectado del lugar donde venía, entonces recuerdo mi
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| Imagen extraída de Wikipedia |
Un ballet llamado “Afanador”, basado en fotografías de este artista universal, convertidas en danza por Marcos Morau, director de la compañía La Veronal, a petición con carta blanca de Rubén Olmo, actual director del Ballet Nacional de España.
Descubrió en Sevilla la magia de la tauromaquia y del flamenco y de los flamencos. Tres libros avalan esta pasión: “Torero”, “Mil besos” –dedicado a la mujer flamenca- y “Ángel Gitano”, al hombre.

Es considerado como el padre del realismo mágico en la literatura latinoamericana, iniciando los escritores posteriores pertenecientes al boom latinoamericano (Gabriel Garcia Marquez, Carlos Fuentes, Julio Cortazar, Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa etc...)
Nació el 16 de mayo de 1917 en Apulco, estado de Jalisco, México. Rulfo tenia seis años cuando su padre fue asesinado por Guadalupe Nava Palacios en junio de 1923 en la Guerra Cristera ( revuelta católica romana contra las persecuciones de los cristianos por parte del gobierno mexicano, después de la Revolución Mexicana). Cuatro años más tarde, en noviembre de 1927, su madre falleció. Su abuela lo crió en Guadalajara. En 1934 se mudó a la Ciudad de México. Las dos últimas décadas de su vida, Rulfo las dedicó al Instituto Nacional Indigenista de México, donde se encargó de la edición de una de las colecciones más importantes de antropología contemporánea y antigua de México. Juan Rulfo murió en su casa en la Ciudad de México el 7 de enero de 1986 por un cáncer pulmonar.
Juan Rulfo : escritor
Se inició como escritor y a partir de 1945 comenzó a publicar sus cuentos en dos revistas: América, de la capital, y Pan, de Guadalajara.
En 1953 publica El llano en llamas, en 1955 Pedro Páramo
En 1958 terminó de escribir su segunda novela, El gallo de oro, que no se publicó hasta 1980.
Con la publicación de los dos primeros títulos, Rulfo se convierte en el escritor mexicano más reconocido en México y el extranjero.
Juan Rulfo : guionista vanguardista
El despojo : cortometraje en 1960, bajo la dirección de Antonio Reynoso
La formula secreta : en 1964 de Ruben Gamez , con textos de Juan Rulfo. La voluntad de Rulfo era impedir que se olvide la crisis del campo mexicano y la condición del ser humano sometido a la injusticia.
Rulfo inicio el nuevo cine mexicano.
El gallo de oro : Roberto Gavaldón, en 1964, se interesó en la novela de Rulfo para adaptarla al cine con adaptación de Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez. Pero la película no tubo éxito.
Pedro Páramo : la novela fue adaptada en 1966 (guion de Carlos Fuentes, Carlos Velo director español exiliado en México, Manuel Barbachano Ponce.
La cinta El rincón de las vírgenes, dirigida por Alberto Isaac en 1972, es una adaptación de dos cuentos incluidos en El llano en llamas.
Juan Rulfo : fotógrafo
A partir de 1946 Rulfo se dedicó a la fotografía, recorriendo gran parte de México como excursionista.
En su obra fotográfica encontramos personas o grupos humanos, paisaje del campo o urbano, arquitectura antigua o contemporánea, colonial e indígena. Se interesó a los grupos étnicos de México, la vida (y muerte) en los pequeños pueblos y el retrato. En los años cincuenta fotografió a actores del Cine de Oro, como María Félix y a importantes escritores, entre ellos Octavio Paz.
La fotografía fue otra manera de narrar.

El lleno de llamas
Originalmente la obra se iba a titular
Los cuentos del tío Celerino, como homenaje a su tío Celerino, quien le
contaba muchas historias durante sus recorridos por diferentes
poblaciones.
Muchas de las historias narradas son auténticas y reales.
El
llano en llamas (1953) reúne 17 cuentos que retratan la vida rural de México marcada por la pobreza, la violencia y el desarraigo.
El contexto histórico de
“ El llano en llamas”es el del periodo tras la revolución
mexicana y describe la decepción que sentían los campesinos
mexicanos debido a la falta de reformas agrarias adecuadas y de
suficientes ayudas financieras.
Es una obra clave dentro de la literatura latinoamericana.
No oyes ladrar los perros es uno de los relatos de "El llano en llamas"..
Resumen : Un padre camina cargando su hijo herido Ignacio. Está en busca de ayuda en Tomaya.El padre pregunta a su hijo si oye ladrar los perros. Los ladridos indicaran que ya están cerca del pueblo. Ignacio es un delincuente y está herido por haberse metido en una mal acción. El padre ayuda al hijo unicamente porque se le prometió a su madre fallecida. A pesar de los esfuerzos del padre el hijo muere a casi llegar al pueblo.
En el relato se describe y se vive un verdadero via crucis; el padre llevando a cuestas a su hijo, como el Cristo llevando su cruz. El Cristo lo hizo para conseguir el perdón de los pecados de los humanos, y sentimos como si el padre de Ignacio también tuviera esta intención, por amor por su hijo aunque nunca lo diga claramente. Una forma de pudor. Una consecuencia de sentimientos ambiguos amor/recriminación. Ultima recriminación con la última frase del relato “no me ayudaste ni siquiera con esta esperanza”. Este via crucis es también una metáfora de lo vivido por el padre desde el nacimiento de Ignacio.
A propósito de los perros, se dice que cuando alguien se está muriendo, los perros aúllan. Aquí también las circunstancias concuerdan.
Tarea :
*Para la semana próxima (25/11) seguir con el cuento “No oyes ladrar los perros” y corregiremos las preguntas abiertas.
*También el 25/11 hablaremos de Afanador .
*Para la semana siguiente (02/12) habrá que escoger una foto de Juan Rulfo y comentarla.
Corín, Michèle y Magdalena
Información
Flamenco
tradicional en la Rampa el 27/02: Las Migas
Información sobre
el ballet A Fanador
Película de
interés: Pedro Parano
Para el trabajo
además del cuento
“Arrancame la vida”
“Coco”
Documento
Juan Rulfo y su cámara: el
fotógrafo que también escribió el país
Además de escritor, Juan Rulfo fue un fotógrafo
excepcional. Sus imágenes retratan un México rural, silencioso y brutalmente
bello que aún resuena en nuestra memoria colectiva.
Antes que escritor, Juan Rulfo fue un observador. En sus fotos, igual que en sus cuentos, hay silencio, polvo, muerte, pero también ternura, paciencia y una belleza rota que solo se ve cuando uno aprende a esperar. Su obra fotográfica, por mucho tiempo oculta y hoy cada vez más valorada, retrata un México profundo, de rostros recios y paisajes devastados, con una fuerza emocional que duele y conmueve por igual.
Aunque lo conocemos sobre todo por Pedro Páramo y El llano en llamas, su archivo fotográfico ofrece otra manera de leer el país. Es un registro visual sin concesiones ni filtros, que muestra cómo vivían, y cómo siguen viviendo, muchas comunidades fuera de foco: la ruralidad, la sequía, la espera, la fe.
El ojo que caminó el país
Rulfo comenzó a tomar fotos a finales de los años
treinta, pero fue en los cuarenta y cincuenta, cuando trabajaba para
instituciones como el Instituto Nacional Indigenista y la Comisión del Río
Papaloapan, que tuvo acceso a regiones apartadas del país. Viajaba a pie, en
tren o en burro, con su cámara de medio formato —una Rolleiflex— colgada al
pecho. En esos trayectos, entre encuadres y pausas, tomó más de seis mil
fotografías.
Hay algo en esas fotos que se siente muy cercano a la
Ciudad de México actual, sobre todo si una parte de ti todavía va a Mixcalco, a
la Merced, a los mercados de la periferia, o camina por calles donde la
modernidad parece no haber llegado. Rulfo es ese México que seguimos viendo de
reojo.
Durante mucho tiempo, su trabajo como fotógrafo fue
desconocido. No fue sino hasta 1980, con una exposición en Bellas Artes y la
publicación del libro Juan Rulfo: fotógrafo (editado por Juan Carlos Rulfo
y Andrew Dempsey), que su mirada empezó a ocupar el lugar que merecía. Desde
entonces, ha habido varias exposiciones importantes: en el Museo Amparo, el
MAF, el Tamayo, el Centro de la Imagen y hasta en París o Nueva York.
En la Ciudad de México, sus imágenes han circulado de forma esporádica pero intensa. En 2023, el Museo Archivo de la Fotografía mostró una selección de sus fotografías menos conocidas: retratos de mujeres mixes, nahuas y popolucas, de pueblos fantasmas, de ruinas sin turistas. También el Museo Tamayo lo ha incluido en exposiciones colectivas sobre paisaje mexicano, y el Museo de Arte Moderno lo ha mostrado como parte de sus acervos documentales.
Muchos de sus negativos, cartas y documentos los resguarda la Fundación Juan Rulfo, que también administra los derechos de su obra literaria. No es una fundación abierta al público, pero ha permitido que editoriales como RM publiquen libros como 100 fotografías de Juan Rulfo, Los murmullos y Tríptico para un silencio. Todas esas publicaciones, bellamente editadas, se consiguen en librerías como Casa Bosques, el Péndulo o en algunas ferias de editoriales independientes.
La otra narrativa de México
En tiempos de imágenes saturadas y registros banales,
volver a las fotografías de Rulfo es un acto de atención. Nada en ellas es
inmediato. Exigen pausa, y por eso conmueven. Revelan un México que no
desapareció: que fue desplazado, ignorado, vuelto paisaje secundario. Pero
sigue ahí. En el campo, en los márgenes, en las miradas que se sostienen con
fuerza aunque ya no haya esperanza.
Rulfo escribió ese país con palabras, pero también lo
iluminó con su lente. Y aunque pocas veces podemos ver sus fotos colgadas en un
museo, cada imagen suya que reaparece nos recuerda que también fuimos (y
seguimos siendo) eso: tierra seca, sombra, dignidad.
Miguelita
Juan Rulfo (México, 1918-1986)
No oyes ladrar a los perros (El Llano en llamas, 1953)
—Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna
señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte.
—No se ve nada.
—Ya debemos estar cerca.
—Sí, pero no se oye nada.
—Mira bien.
—No se ve nada.
—Pobre de ti, Ignacio.
La sombra larga y negra de los
hombres siguió moviéndose de arriba abajo, trepándose a las piedras,
disminuyendo y creciendo según avanzaba por la orilla del arroyo. Era una sola
sombra, tambaleante.
La luna venía saliendo de la
tierra, como una llamarada redonda.
—Ya debemos estar llegando a
ese pueblo, Ignacio. Tú que llevas las orejas de fuera, fíjate a ver si no oyes
ladrar los perros. Acuérdate que nos dijeron que Tonaya estaba detrasito del
monte. Y desde qué horas que hemos dejado el monte. Acuérdate, Ignacio.
—Sí, pero no veo rastro de
nada.
—Me estoy cansando.
—Bájame.
El viejo se fue reculando hasta
encontrarse con el paredón y se recargó allí, sin soltar la carga de sus
hombros. Aunque se le doblaban las piernas, no quería sentarse, porque después
no hubiera podido levantar el cuerpo de su hijo, al que allá atrás, horas
antes, le habían ayudado a echárselo a la espalda. Y así lo había traído desde
entonces.
—¿Cómo te sientes?
—Mal.
Hablaba poco. Cada vez menos.
En ratos parecía dormir. En ratos parecía tener frío. Temblaba. Sabía cuándo le
agarraba a su hijo el temblor por las sacudidas que le daba, y porque los pies
se le encajaban en los ijares como espuelas. Luego las manos del hijo, que
traía trabadas en su pescuezo, le zarandeaban la cabeza como si fuera una
sonaja. Él apretaba los dientes para no morderse la lengua y cuando acababa
aquello le preguntaba:
—¿Te duele mucho?
—Algo —contestaba él.
Primero le había dicho:
"Apéame aquí... Déjame aquí... Vete tú solo. Yo te alcanzaré mañana o en
cuanto me reponga un poco." Se lo había dicho como cincuenta veces. Ahora
ni siquiera eso decía. Allí estaba la luna. Enfrente de ellos. Una luna grande
y colorada que les llenaba de luz los ojos y que estiraba y oscurecía más su
sombra sobre la tierra.
—No veo ya por dónde voy —decía
él.
Pero nadie le contestaba.
E1 otro iba allá arriba, todo
iluminado por la luna, con su cara descolorida, sin sangre, reflejando una luz
opaca. Y él acá abajo.
—¿Me oíste, Ignacio? Te digo
que no veo bien.
Y el otro se quedaba callado.
Siguió caminando, a tropezones.
Encogía el cuerpo y luego se enderezaba para volver a tropezar de nuevo.
—Este no es ningún camino. Nos
dijeron que detrás del cerro estaba Tonaya. Ya hemos pasado el cerro. Y Tonaya
no se ve, ni se oye ningún ruido que nos diga que está cerca. ¿Por qué no
quieres decirme qué ves, tú que vas allá arriba, Ignacio?
—Bájame, padre.
—¿Te sientes mal?
—Sí
—Te llevaré a Tonaya a como dé
lugar. Allí encontraré quien te cuide. Dicen que allí hay un doctor. Yo te
llevaré con él. Te he traído cargando desde hace horas y no te dejaré tirado
aquí para que acaben contigo quienes sean.
Se tambaleó un poco. Dio dos o
tres pasos de lado y volvió a enderezarse.
—Te llevaré a Tonaya.
—Bájame.
Su voz se hizo quedita, apenas
murmurada:
—Quiero acostarme un rato.
—Duérmete allí arriba. Al cabo
te llevo bien agarrado.
La luna iba subiendo, casi
azul, sobre un cielo claro. La cara del viejo, mojada en sudor, se llenó de
luz. Escondió los ojos para no mirar de frente, ya que no podía agachar la
cabeza agarrotada entre las manos de su hijo.
—Todo esto que hago, no lo hago
por usted. Lo hago por su difunta madre. Porque usted fue su hijo. Por eso lo
hago. Ella me reconvendría si yo lo hubiera dejado tirado allí, donde lo
encontré, y no lo hubiera recogido para llevarlo a que lo curen, como estoy
haciéndolo. Es ella la que me da ánimos, no usted. Comenzando porque a usted no
le debo más que puras dificultades, puras mortificaciones, puras vergüenzas.
Sudaba al hablar. Pero el
viento de la noche le secaba el sudor. Y sobre el sudor seco, volvía a sudar.
—Me derrengaré, pero llegaré
con usted a Tonaya, para que le alivien esas heridas que le han hecho. Y estoy
seguro de que, en cuanto se sienta usted bien, volverá a sus malos pasos. Eso
ya no me importa. Con tal que se vaya lejos, donde yo no vuelva a saber de
usted. Con tal de eso... Porque para mí usted ya no es mi hijo. He maldecido la
sangre que usted tiene de mí. La parte que a mí me tocaba la he maldecido. He
dicho: “¡Que se le pudra en los riñones la sangre que yo le di!” Lo dije desde
que supe que usted andaba trajinando por los caminos, viviendo del robo y
matando gente... Y gente buena. Y si no, allí esta mi compadre Tranquilino. El
que lo bautizó a usted. El que le dio su nombre. A él también le tocó la mala
suerte de encontrarse con usted. Desde entonces dije: “Ese no puede ser mi
hijo.”
—Mira a ver si ya ves algo. O
si oyes algo. Tú que puedes hacerlo desde allá arriba, porque yo me siento
sordo.
—No veo nada.
—Peor para ti, Ignacio.
—Tengo sed.
—¡Aguántate! Ya debemos estar
cerca. Lo que pasa es que ya es muy noche y han de haber apagado la luz en el
pueblo. Pero al menos debías de oír si ladran los perros. Haz por oír.
—Dame agua.
—Aquí no hay agua. No hay más
que piedras. Aguántate. Y aunque la hubiera, no te bajaría a tomar agua. Nadie
me ayudaría a subirte otra vez y yo solo no puedo.
—Tengo mucha sed y mucho sueño.
—Me acuerdo cuando naciste. Así
eras entonces.
Despertabas con hambre y comías
para volver a dormirte. Y tu madre te daba agua, porque ya te habías acabado la
leche de ella. No tenías llenadero. Y eras muy rabioso. Nunca pensé que con el
tiempo se te fuera a subir aquella rabia a la cabeza... Pero así fue. Tu madre,
que descanse en paz, quería que te criaras fuerte. Creía que cuando tú
crecieras irías a ser su sostén. No te tuvo más que a ti. El otro hijo que iba
a tener la mató. Y tú la hubieras matado otra vez si ella estuviera viva a
estas alturas.
Sintió que el hombre aquel que
llevaba sobre sus hombros dejó de apretar las rodillas y comenzó a soltar los
pies, balanceándolo de un lado para otro. Y le pareció que la cabeza; allá
arriba, se sacudía como si sollozara.
Sobre su cabello sintió que
caían gruesas gotas, como de lágrimas.
—¿Lloras, Ignacio? Lo hace
llorar a usted el recuerdo de su madre, ¿verdad? Pero nunca hizo usted nada por
ella. Nos pagó siempre mal. Parece que en lugar de cariño, le hubiéramos
retacado el cuerpo de maldad. ¿Y ya ve? Ahora lo han herido. ¿Qué pasó con sus
amigos? Los mataron a todos. Pero ellos no tenían a nadie. Ellos bien hubieran
podido decir: “No tenemos a quién darle nuestra lástima”. ¿Pero usted, Ignacio?
Allí estaba ya el pueblo. Vio
brillar los tejados bajo la luz de la luna. Tuvo la impresión de que lo
aplastaba el peso de su hijo al sentir que las corvas se le doblaban en el
último esfuerzo. Al llegar al primer tejaván, se recostó sobre el pretil de la
acera y soltó el cuerpo, flojo, como si lo hubieran descoyuntado.
Destrabó difícilmente los dedos
con que su hijo había venido sosteniéndose de su cuello y, al quedar libre, oyó
cómo por todas partes ladraban los perros.
—¿Y tú no los oías, Ignacio?
—dijo—. No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza.
Narrado por el escritor:
Adaptación del cuento por alumnos de cuarto semestre de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Baja California, campus Ensenada.
- Juan-Pedro, a la lectura de la tía Celia, pensó en su hermana y los Agotes.
“La tía Celia se identificó como india. Una mentira para parecer distinta de las otras, como una coqueta, y para enseñar que era capaz de opiniones políticas nuevas.
Mi hermana hizo lo mismo, pero como en los Pirineos no hay indios, así nos dijo que había Agotes en nuestros antepasados. Su motivación? Ideológica: después nos dijo que pertenecemos a la clase obrera, lo que era más posible, pero no exacto. También era un papel de teatro, actuado no como coqueta, sino para sacarnos de las ideas burguesas.
¿ Pero quién son los Agotes ?
Es una población minoritaria del Béarn, que vivía en los dos lados de los Pirineos, país Vasco, y muchos otros lugares del Sur-Oeste de Francia, norte de España, Bretaña. Desde la edad media hasta el inicio del siglo XX , los Agotes o Cagots en Francés conocieron diez siglos de “apartheid” sin motivo claro, en Europa Cristiana.
¡ Mucho peor que un racismo ! Es muy interesante y bien conocido en Historia... Pero este Apartheid duro diez siglos.
Algunos hechos típicos:
Los Agotes de Béarn tenían que vivir separados de la gente del mismo pueblo. Barrios o casa distinta, puerta especial para entrar en las iglesias, pila de agua bendita diferente y separada, fuentes reservadas a ellos, no podían cultivar la tierra, ni tocar los animales de los vecinos, prohibido casarse con no Agotes, ( así resultaba endogamia y enfermedades genéticas evidentes); tenían que mover una carraca cuando cruzaban el pueblo; solo el trabajo de la madera era autorizado...
Pocos lucharon contra esta injusticia : Unos obispos locales, el ministro de Luis XIV, Colbert, leyes después de 1789, abogados y intelectuales del Sur-Oeste, una ley en Navarra, ...
Pero la discriminación duró hasta el siglo XIX, en Béarn donde vivíamos.”
Si os interesa, mirad la historia de Los Cagots
https://youtu.be/tR-kmWlV62w?si=NORGfSAenrKd95uR
También encontraréis investigando en https://es.wikipedia.org/wiki/Agote
- Por otra parte, Malliga que fue a ver la película « El cautivo » de Alejando Amenábar, hizo un trabajo muy bien documentado y muy interesante.
Aquí su reseña.
" El Cautivo del director de cine y guionista Alejandro Amenábar estrenada este año 2025 trata de la cautividad en Argel del famosísimo escritor español Miguel de Cervantes. La historia se desarrolla entre 1575 y 1580 es decir antes de la publicación de su muy conocida novela Don Quijote de la Mancha cuya primera parte se publicó en 1605 y la segunda en 1615. Los cinco años de cautiverio fueron marcados por la miseria, la esclavitud, los maltratamientos, los castigos físicos y las crueldades en el horrible mundo de la cárcel. Estos años moldearon la personalidad y la obra del poeta y novelista español.
En 1575, Argel era gobernada por Hasán Bajá llamado «El veneciano» (el Bajá o el Dey de Argel = gobernador - título honorífico musulmán). Los moros, descendientes de los moriscos que eran musulmanes conversos bautizados por la fuerza a principios del siglo XVI, los cristianos renegados que se convirtieron al islam, los otomanos o turcos y los bereberes que vivían en el norte de África (Argelia, Marruecos, Egipto y el desierto del Sáhara) actuaban todos como piratas en las costas marítimas de Argel. El turco, el árabe dialectal y el habla bereber (llamado hoy en día tamazigh) se utilizaban para la comunicación cotidiana, los intercambios comerciales, la traducción oral y escrita, el sacerdocio o la práctica religiosa y la profesión notarial. Miguel de Cervantes, después de ser raptado por los corsarios berberiscos y turcos, quedó cautivo durante cinco años en los baños de Argel que se encontraban en el barrio antiguo de la Casba (Casbah) y también en otros lugares como palacios reales. No hay que olvidar que en aquella época Argel formaba parte del Gran Imperio otomano y que era la capital de la piratería.
En la película reconocemos varios sitios históricos de España como El Alcázar de Sevilla, la cuidad de Alicante y otros lugares. Los protagonistas del filme que hablan en árabe utilizan el árabe más bien el dialecto marroquí pronunciando por ejemplo: Waja que significa sí, de acuerdo, está bien, Mulay para decir mi señor o mi maestro y otras palabras de este tipo. Es de notar que al final de la película se oye una espléndida música del grupo Imarhan (Tuaregs de Tamanrasset – Argelia / Imarhan = los que me importan mucho) que interpreta una canción titulada Achinkad (la gacela) en tamachek (tamashek o tamasheq). Este dialecto del desierto no tiene ninguna similitud con el habla árabe de Argel. Este hermoso idioma no es exclusivo de los tuaregs (pueblo bereber nómada del Sáhara argelino), el tamachek / tamashek / tamasheq se habla también en Malí, en Níger y en Libia. Argelia es un país con una gran diversidad de pueblos, de culturas y de idiomas.
Esta coproducción hispano-italiana abarca tres temas. El tema de la homosexualidad entre Hasán, el Bajá de Argel y Miguel de Cervantes, relación prohibida en aquella época. Claro que no sabemos lo que se refiere a la ficción y lo que se refiere a la realidad porque quedan muchas zonas oscuras tanto en la vida del escritor español como la del sultán musulmán. El segundo tema importante consiste en describir la vida y el cautiverio del autor de la obra universal Don Quijote de la Mancha. Después viene el tercer tema que es el descubrimiento del mundo corsario y de la vida de los moros de Argel y por supuesto de todo el norte de África. En esta producción cinematográfica nos enfrentamos a dos países, dos culturas, dos religiones que parecen ser dos mundos opuestos pero en realidad tienen tantos puntos comunes y una cultura de intercambios y de enriquecimiento mutuo que veces, nos resulta difícil decir quién es el español y quién es el moro. Los años de cautividad fueron años de sufrimiento para «el Manco de Lepanto», no lo dudamos, pero fueron también años de formación y de gestación de la obra magistral del gran genio español que va a escribir la primera novela de la literatura universal. Así que no sorprende a nadie que Miguel de Cervantes diga en su famosa novela y en la película El Cautivo que no es su propria creación sino la de un viejo y sabio moro.
Para concluir se puede afirmar que Miguel de Cervantes promovía la instrucción y la sabiduría e insistía sobre la necesidad de leer mucho y enriquecerse con las culturas ajenas; esto se reflejan en las famosas y numerosas frases que dice Don Quijote y yo cito solamente estas dos que me parecen preciosas y siempre de actualidad: "El ver mucho y leer mucho aviva los ingenios de los hombres". "El hombre se esclaviza por el lujo y las vanidades. Y olvida que la felicidad está en las cosas sencillas de la vida". Finalmente estos dos dichos resumen la vida del caballero andante Don Quijote. "
EXPOSICIÓN ACTUAL del 15 de octubre de 2025 al 30 de marzo de 2026 :
«Don Quichotte, Histoire de fou, histoire d’en rire»
Musée des Civilisations de l’Europe et de la Méditerranée (MUCEM) – Marsella
Tarea
Para el martes 18 de noviembre, leer el relato "No oyes ladrar los perros" de Juan Rulfo.
Responder a las preguntas F, G, H, I pagina 33 de Relatos mexicanos.
Juan-Pedro, Malliga y Corín
Pequeña ayuda para la memoria:
Dos películas interesantes: un documental sobre los gauchos en el Méliès y El Poeta en el Club.
La Tía Celia de Ángeles Mastretta: biografía del autor, corrección de
ejercicios durante el curso.
Ver la película
"Arráncame la vida"
Para la próxima semana estudiar el cuento n° 1 de Juan Rulfo autor y
fotógrafo mexicano.
Buena lectura.
Miguelita
Quando el Norte se encuentra con el Sur o dos luces, una mirada
Al igual que Sorolla, que pintaba las playas, la vida cotidiana, el mar y la luz de Valencia, estos pintores estaban fascinados por la vida cotidiana y la luz característica de su parte del mundo, al norte de Dinamarca.
Hay muchas similitudes entre Sorolla y los pintores de Skagen en cuanto a los
temas representados y la fascinación por los juegos de luz, pero cada uno tiene
una atmósfera marcada por su cultura y geografía.
A miles de kilómetros de distancia, están unidos por una misma pasión por la
luz, el mar y la humanidad común.
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Peder Severin Krøyer – Noche de verano al playa
sur, Skagen
Micahel
Ancher – Christian el ciego y Tine
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Noche de verano en la playa de Skagen , 1899,
Peder Severin Krøyer
Documento enviado por Jeanette